| DETERIORO, por Eva María Medina Moreno |  | | YO, por Eva María Medina Moreno |  | | UNA CAPA DE IRREALIDAD CUBRE LOS OBJETOS, por Eva María medina Moreno |  | | LA ERRE, por Eva María Medina Moreno |  | | Sin palabras, por Lucrecia Morales Lezica |  | | La suelta de Toki Kuntur, por Mercedes Chenaut |  | | CUENTO EN BLANCO CUENTO de Héctor Zabala © |  | | CADENA PERPETUA , de Héctor Zabala © |  | | Cuento invisible, de Héctor Zabala © |  | | El lunar, por María del Pilar Moreno (noviembre de 2010) |  | | Herminia, por María del Pilar Moreno Martínez |  | | Vos, por Lucrecia Morales Lezica (junio de 2010) |  | | Serena, por Lucrecia Morales Lezica (mayo de 2010) |  | | El sueño, por Lucrecia Morales Lezica |  | | Ilargi, por Lily Jalile (mayo de 2010) |  | | Nada, por María del Pilar Moreno (mayo de 2010) |  | | Gris de presencia, por María del Pilar Moreno (mayo de 2010) |  | | Adiós, por María del Pilar Moreno (mayo de 2010) |  | | El cucú, por María del Pilar Moreno (abril de 2010) |  |
| DETERIORO, por Eva María Medina Moreno |  Acabábamos de cenar. Hacía tiempo que lo notaba raro. Lo miré. Observaba la televisión con desidia, como si no le interesase pero necesitara esas imágenes ficticias. Bajé los ojos.Me fijé en una miga de pan que había en su plato. Al caer sobre el líquido de la lombarda se había hinchado. Junto a esta había otra; seca, más pequeña. Me pareció estar en un cuarto oscuro; revelaba una fotografíay la imagen iba apareciendo. Éramos nosotros. Él, el trozo pequeño, seco, había perdido esponjosidad y grosor. La hinchada yo, que parecía haberme nutrido con el agua violeta. Éramos dos migasde pan que se iban consumiendo, cada una a su manera. Cogí el plato y lo llevé a la cocina. Tiré las migas a la basura y encima las cáscaras de plátano, pero seguía viéndolas. Saqué restos de comida que puse sobre ellas. Al levantarme, él me miraba desde el marco de la puerta. Se iba a dormir. Sentada en el sofá imaginé cómo íbamos transformándonos. Ahora era yo la pequeña, la que había perdido esponjosidad y grosor,y él,el trozo hinchado, nutrido con el agua violeta. Luego, yo volvía a ser la hinchada, y él la reseca. Éramos dos migas de pan que se iban consumiendo, cada una a su manera. |
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